CUANDO EL CASAL DE CATALUÑA ESTABA EN LA CASA DE ESPAÑA

Asociación Patriótica y Cultural Española / Asociación Hispano Argentina de Profesionales

“El acto de desprendimiento realizado por nuestro insigne compatriota, Luis Castellsyi Sivilla, hijo de Barcelona, regalando a nuestra patria un palacio en la capital de la Republica Argentina para residencia de nuestra Legación en aquel país, en cuyo edificio estarán instalados también la Cámara de Comercio Española, la Sociedad Española de Beneficencia, el Montepío de Montserrat, y el Centre Català, es ya un hecho consumado. El apreciar los elevados sentimientos que lo inspiraron y las consecuencias que pueda tener en lo venidero para estrechar las relaciones entre ambos países, pertenece a la Historia”.

Así se inicia la obra “La casa de España en Buenos Aires” (La Renaixensa, Barcelona, 1891) en la que se da cuenta, a través de citas de artículos periodísticos y otros documentos, de una interesante historia de generosidad y amplitud de criterio que condujo desde la decisión inicial de la donación (escritura pública del 28 de abril de 1889) a la colocación de la primera piedra (21 de julio de ese mismo año) y finalmente, el 27 de abril de 1991, a la inauguración del edificio y entrega de las llaves al Ministro Plenipotenciario de España, representante de la Reina Regente.

En palabras del donante, el edificio fue construido para que “esté dignamente instalada en esta capital Argentina la representación de mi patria, como asimismo la Sociedad Española de Beneficencia y la del Montepío de Monserrat, símbolos de la caridad y economía; la Cámara de Comercio española y el Centre Català, a fin de que reunidos en un solo edificio el comercio español y el genio catalán, que representan estas dos últimas colectividades, puedan hacer honrosa propaganda y abrir nuevos mercados, en este país de América, a los productos españoles”. Y agrega “Soy el primer español que reivindica para nuestra patria un pedazo de esta tierra que en momentos angustiosos perdimos. En este pedazo de tierra que es vuestro, puesto que yo os lo he comprado y dado al gobierno de nuestra España, encontrarán siempre los catalanes una escuela para su enseñanza, un apoyo para sus necesidades y un amparo para sus hijos. Haceos dignos por vuestros hechos, de que siempre pueda decirse de nosotros: Esos son los catalanes ¡Esta es la gloria de España!”.

El edificio y sus ocupantes

El edificio se hallaba situado en el N° 859 de la calle Chacabuco y constaba de una planta baja y dos pisos. De acuerdo con las descripciones, la fachada era de piedra (posiblemente símil, no piedra natural) con zócalo de mármol. Sobre la puerta central se ubicaba el escudo de España y en las laterales los de Cataluña, Valencia y las Baleares. En el proyecto de fachada puede verse, sobre la ventana central del primer piso, el cartel que reza “Casa de España, donada a la patria por D. Luis Castells”. Igualmente centrada, en el piso superior, se ve la fecha “1889”. La base del coronamiento muestra un bajorrelieve que representa la llegada de Colón a América y, sobre él, se destaca una matrona sentada, que representa a España y apoya su mano sobre un escudo, rodeada de alegorías de la industria, el trabajo, etc. La línea superior de la fachada está festoneada con los escudos de las restantes provincias españolas y muestra sendas torres almenadas en cada extremo. Una fotografía del edificio construido, de fecha desconocida, muestra que el proyecto, si bien conservó sus líneas directrices, se materializó con algunos detalles ornamentales diferentes. 

En la planta baja funcionaban el Centro Catalán (puerta de la derecha) y la Sociedad Montepío de Montserrat (puerta de la izquierda) y constaba de varios salones destinados a fines administrativos y sociales, billares y café y el teatro. En el primer piso estaban las oficinas de la legación y del consulado, el Salón de Recepciones, las oficinas de la Cámara de Comercio y las de la Soc. Española de Beneficencia. En el segundo se encontraban las habitaciones destinadas al Ministro Plenipotenciario, funcionarios y empleados de la embajada.

A principios del siglo XX es adquirido el terreno lindero y unificadas ambas propiedades. Luego de diferentes operaciones inmobiliarias, en el año 1927 el Centro Catalán (hoy Casal de Cataluña) queda como único dueño de la propiedad cuando el gobierno español, habiendo retirado a su legación del edificio, lo cede a las instituciones ocupantes. Entre 1928 y 1936 los arquitectos J. García Núñez y E. Campllonch realizan una profunda modificación de la fachada (que es la que luce actualmente) y de algunos espacios interiores.

Cuando se investiga la historia de los edificios actuales del Casal sorprende -y esto ha sido señalado por varios autores- la gran confusión de fechas reinante entre las distintas fuentes. Se habla, por ejemplo, de donaciones realizadas “por el matrimonio Castells” en 1909, doce años después de fallecido el donante y ni siquiera puede tratarse de su hijo (pues el mismo recién se casó en 1912 con Josefina, hija del Gral. Julio A. Roca); en la declaración de Monumento Histórico Nacional del edificio (2014), por su parte, se dice que la obra de remodelación se realizó en 1910, lo cual no sería posible si se toma en cuenta que Campllonch, llegó al país precisamente en ese año. Lo más sorprendente es, sin embargo, que en la información histórica de la página web del Casal se omite por completo la referencia a Castells y al destino inicial del edificio, limitándose a mencionar que “El Centre Català se convirtió en el único propietario del edificio que hoy alberga la sede del Casal de Catalunya, tras una serie de eventos que incluyeron la inauguración de un nuevo edificio en 1891 y la adquisición de terrenos adicionales en 1909. Además, en 1927, durante la dictadura del general Primo de Rivera, el Centre Català se convirtió en el único propietario del edificio, que hoy es conocido como el Casal de Catalunya”. Ojalá sirva este artículo para reparar ese injusto olvido.

Luis Castells y Celina Uriburu, los donantes

Es interesante completar la nota con algunos datos sobre don Luis Castells y Sivilla (1858-1897) y su esposa, doña Elisa Tomasa Uriburu y Uriburu (1865-1910) con quién había contraído enlace en 1884, ya que los mismos se encuentran profundamente ligados a lugares muy conocidos pero que raramente se asocian con las personas que les dieron origen. Don Luis llegó a Buenos Aires en 1882, en pleno proceso fundacional de la ciudad de La Plata y se interesó grandemente por el lugar.

Sus habilidades como comerciante y las oportunidades que ofrecía la época le permitieron acumular una importante fortuna y destacarse como filántropo y benefactor de muchas instituciones. Entre sus emprendimientos en la recién fundada capital provincial puede destacarse la creación del Banco Mercantil, la Compañía de Muelles y Depósitos y el Mercado de Frutos local, a los que se sumaban negocios en la producción y comercio de materiales de construcción e inversiones rurales en ganadería y en la cría de caballos de carrera. La plaza central de Villa Elisa lleva el nombre del fundador, quién, en 1887, diera al lugar el nombre de su esposa y, entre sus edificios más notables, se destacaba el “Castillo Uriburu”, construido por el suegro y socio de Castells, Francisco Uriburu en 1893, pero que fue destruido por un incendio en 1960. Por su parte, el denominado “Palacio Piria”, en Punta Lara, fue en realidad mandado construir por Castells poco antes de morir. Pero las obras recién se completaron entre 1907 y 1910 bajo la dirección de su hijo Luis quien, en 1925, lo vendió a Francisco Piria y de ahí toma su nombre actual. 

                                                                                                                                                                             José Sellés-Martínez

Portada del libro a que hace referencia el artículo.
Proyecto de la fachada del edificio donado por Castells y Sivilla.
Medallas acuñadas con motivo de la colocación de la piedra fundamental del edificio de la Casa de España el 21 de junio del año 1889.

Retrato de don Luis Castells y Sivilla publicado en la Revista La Ilustración el 30 de junio de 1889.

Retrato de «Luis Castells y Senyora», origen desconocido.

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