CUANDO FRANCO ESTUVO EN SAN TELMO Y MONSERRAT

En febrero de 1926 Franco visitó numerosas instituciones del centro y sur de la ciudad, desde la Casa Rosada y la Catedral al Club del Progreso y algunas de numerosas instituciones españolas que en la época ya tenían su sede en estos barrios, como el Club Español, la Asociación Patriótica Española y el Casal de Catalunya… ¿Qué hacía Franco en Buenos Aires por aquellos años?

Franco, al mando del Plus Ultra, sobrevuela la multitud que ha acudido a recibirlo

“A las doce y catorce nos encontramos en vuelo sobre la ciudad, permaneciendo sobre ella algunos minutos, comprendiendo la intensa emoción del pueblo que nos contempla, que no es mayor que la nuestra. Reduciendo un poco los motores, oímos la inmensa algarabía y el intenso clamoreo que escapa de pechos y bocinas, atronando el espacio en tal forma que difícilmente recordará Buenos Aires un momento parecido. Una bandada de aves aéreas sale al encuentro de la gran ave histórica, que llega portadora de tantas esperanzas, de tantos recuerdos, de tantas realidades y de tantas ilusiones. Es portadora del más allá de la historia, del plus ultra del porvenir”.  Con estas palabras, embargadas aún de una profunda emoción, Ramón Franco (30 años) y Julio Ruíz de Alda (29 años) refieren las impresiones de su apoteósica llegada a Buenos Aires en el hidroavión Plus Ultra. El vuelo se había iniciado, luego de una cuidadosa planificación y con una aeronave especialmente preparada para el viaje, el 22 de enero de 1926. El punto de partida, elegido por su simbolismo histórico, fue el Puerto de Palos, desde donde había partido Cristóbal Colón hacia occidente más de 400 años antes. Luego de hacer escalas en Islas Canarias, Islas de Cabo Verde, isla Fernando de Noronha, Pernambuco, Río de Janeiro y Montevideo, el avión llega a Buenos Aires el 10 de febrero. El “raid” (10.270 km recorridos en 59 horas y 30 minutos de vuelo) había sido un éxito y era el primer cruce del Atlántico en un mismo aparato, superando al intento portugués (que dos años antes había requerido tres hidroaviones por sucesivos desperfectos en las naves) y al primer intento italiano, que había partido unos días antes que el Plus Ultra, pero había fracasado antes de encarar el cruce del Atlántico. Acompañaron a Franco y Ruíz de Alda en el vuelo Pablo Rada (25 años) y Juan Manuel Durán (27 años), quien por razones técnicas no formó parte de la tripulación en el tramo Cabo Verde-Pernambuco.

Una recepción apoteósica… que dura un mes

Continúa el relato de los protagonistas, refiriéndose al momento en que salen del puerto y son recibidos por la multitud: “Fue un momento emocionante. Nuestra presencia fue saludada con una ovación imponente de la multitud que se apretaba abajo. Las bandas ejecutaban el Himno argentino y la Marcha Real española. Fue una apoteosis de indescriptible entusiasmo, que nos tributaba una multitud compuesta de cientos de millares de personas, en la que desembocaban por todas las avenidas ríos humanos. Todas las manos aplaudían, al mismo tiempo que de todas las bocas salían rugidos de entusiasmo. Los sombreros, agitados en el aire, daban la impresión de un frenesí delirante. En el momento de ejecutar la banda la Marcha Real, el primer magistrado de la República, doctor Alvear, inició un aplauso, que fue respondido por toda la multitud. Para nosotros ha sido este saludo del pueblo argentino el momento más emocionante de nuestro raid”. Por días y días se prolongaron los agasajos y banquetes. Visitaron Avellaneda, Morón, El Palomar, La Plata, Mar del Plata, Rosario y Córdoba y, en todas partes, todas las instituciones locales querían contar con su presencia. Al respecto cabe tener en cuenta que solamente las asociaciones españolas de esa época se contaban por centenares y todas querían tener el honor de recibir a los aviadores. Naturalmente les fue imposible acceder a ni siquiera la mitad de las invitaciones, a pesar de que la estadía en Buenos Aires se prolongó por un mes. Dan fe de los homenajes las fotos publicadas en los medios e incluso algunas filmaciones de la época que pueden verse en el enlace: https://www.facebook.com/tabladacentenariaaviacion/videos/llegada-del-plus-ultra-a-argentina-el-10-de-febrero-de-1926/3445081478935969/

La tristeza del regreso “a pie”

Pero, como advierte el saber popular, lo bueno no dura para siempre. Llegó el momento de la partida, doblemente doloroso por dos razones. La primera es que intereses políticos de ambas orillas del océano determinaron que el raid se diera por terminado en Buenos Aires, contra la voluntad de los tripulantes que deseaban realizar el regreso ampliando la hazaña en un vuelo circular por los países de la costa pacífica de Sudamérica, México y los Estados Unidos. La segunda es que el hidroavión al que, sin duda, amaban profundamente, fue donado por España a la Argentina y ya no habría forma de volver a volar en él. Se lamenta Franco recordando la partida: “Un gran gentío ocupaba los muelles del Arsenal y toda la extensión del puerto; pero en él no se veían ya aquellas manifestaciones de entusiasmo que veíamos a nuestra llegada. Se veía en el pueblo la tristeza de quien pierde un ser querido. Este perdía sus ídolos, porque en realidad eso fuimos durante nuestra estancia en la Argentina. (…) Cuando el crucero Buenos Aires zarpó con nuestros cuerpos para devolverlos a España, nuestras miradas quedaban fijas en el Plus Ultra, hasta que se perdió de vista con la distancia, asomando entonces una furtiva lágrima a nuestros ojos, por aquel trozo de España que estaba destinado a deshacerse poco a poco en la obscuridad de un hangar o en la fúnebre sala de un museo. Con el pueblo argentino quedaba también nuestro corazón, que había sabido conquistar con la magnitud de su homenaje”.

Monumentos y memorabilia que eternizan la hazaña

Los homenajes, naturalmente, no se agotaron con la partida. La hazaña había sido demasiado importante para no dejar constancia de esta para la posteridad ¿Cómo hacerlo? Erigiendo monumentos en ambos extremos del recorrido, éstos representaban a Ícaro y fueron solventados por suscripción popular desde Buenos Aires. El de Palos es obra del argentino Agustín Riganelli, el de Buenos Aires obra del español, para ese entonces radicado en Argentina, José María Lorda. El porteño fue inaugurado en 1928 y en la ocasión de dio el nombre de Espigón Plus Ultra al espigón de la Costanera Sur. El espigón y el monumento están ahora rodeados por la Reserva Ecológica, pero merecen una visita. También la merece el monumento que se encuentra en España, de mayor valor artístico sin duda… pero de más costoso acceso. El hidroavión, restaurado a fines de los años ochenta en España, puede visitarse en el museo de Luján.

De todo ese derroche de entusiasmo ha quedado una copiosa memorabilia (postales, fotos, medallas, etc.) e incluso canciones. Desde jotas y pasodobles hasta… tangos. El más famoso de ellos se grabó en Barcelona, se llama “La Gloria del Águila”, tiene una letra que no es precisamente un derroche de inspiración y una música que se parece bastante a un tango, pero el intérprete es de lujo. Tendrán que identificarlo ustedes. No es difícil de reconocer, basta escuchar la grabación, acompañada por imágenes y filmaciones de la época, en https://www.youtube.com/watch?v=vO8DjYVxrhU&list=RDvO8DjYVxrhU&start_radio=1

José Sellés-Martínez

Los cuatro aviadores. De izq. a der.: R. Franco, J. Ruíz de Alda, J. M. Durán y P. Rada (Fuente: https://centenariograndesvuelos.com/plus-ultra/un-polizon-para-contar-la-hazana-la-audaz-aventura-del-periodista-emilio-herrero/)

El avión sobre las aguas del Río de la Plata en una fotografía publicada en la nota especialmente dedicada al raid del Plus Ultra en la revista homónima (Fuente: https://buenosaireshistoria.org/juntas/el-raid-del-plus-ultra/)

El espigón Plus Ultra unos años después de la inauguración del monumento, que se distingue claramente sobre el extremo derecho de la foto. Sobre el lado izquierdo detalle del Ícaro (Fuente: montaje del autor)

Portada del libro “De Palos al Plata” de R. Franco y J. Ruíz de Alda con la narración del viaje. Edición facsimilar accesible gratuitamente en https://dspace.unia.es/entities/publication/3f951d86-8d5f-41c9-b13b-a3a3dd938314

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