ESTABA ALLÍ, PERO…
No fue casa de Basavilbaso ni tuvo el primer aljibe de la ciudad
En la edición del 21 de octubre de 2023 del Sol de San Telmo nos ocupamos de señalar como errónea la aseveración de que la casa natal del Perito F. P. Moreno se encontraba en la esquina de la calle Venezuela con la Av. Paseo Colón. En esta nota nos ocuparemos de la otra esquina de esa misma cuadra… que parece estar condenada a los errores históricos.
Recientemente, en la esquina sudoeste del cruce de las Avdas. Paseo Colón y Belgrano, donde se levanta el edificio de la Confederación Nacional de Beneficencia y funciona el Teatro Colonial, se ha colocado una placa que dice textualmente “En este solar vivió DOMINGO DE BASAVILBASO entre los años 1730-1775, quien fuera Alcalde Ordinario del Cabildo y fundador del servicio del Correo Argentino. Aquí se instaló el primer aljibe de la Ciudad en 1739”. Lamentablemente y más allá de la indiscutible buena voluntad de quienes se ocuparon de organizar esta conmemoración, no es exacto que fuera casa de los Basabilbaso y sumamente dudoso que allí estuviera el primer aljibe.
Paralelamente y para evidenciar la confusión reinante respecto al solar, sus dueños y usos, citamos textualmente la información proporcionada en un sitio de internet, en el que se expresa “El lote donde se levanta la histórica sede de la Confederación Nacional de Beneficencia perteneció a Don Vicente de Azcuénaga. En este solar situado sobre la barranca del río, a la altura de la actual Av. Belgrano en su intersección con la Av. Paseo Colón, se encontraba su vivienda, llamada del Real Asiento, una de las más importantes de la época, ya que contaba con un aljibe -un lujo de esos tiempos- y estaba valuada en 3000 pesos”, expresión qué, más allá de acertar con el propietario del lote en cierto momento de su historia, incorpora los conceptos del Real Asiento y del aljibe de forma equivocada. Existen cantidades de notas impresas, como en Internet y redes sociales, en las que se repiten estos errores, por lo que consideramos importante dar mayor difusión a la información documental que existe al respecto y que figura en la lista de obras consultadas que incluimos al final de esta presentación.
La localización de la Aduana Vieja
Dada su importancia, el edificio que denominaremos “Aduana Vieja” (ya que este es el nombre más utilizado para identificarlo) figuraba en los planos de la ciudad desde antiguo. Sin embargo, debe destacarse que, si bien sería anterior al trazado de estos, el edificio no figura en los planos de Bermúdez (1709, 1714) en los que sí figuran los establecimientos dedicados al tráfico de esclavos ubicados en Retiro y Barracas que se mencionarán más adelante. Sí aparece, claramente identificado como “Real Aduana”, en un plano -de autor desconocido- realizado en 1780. Lo hace también en el Catastro Beare, realizado en la década de 1860, en el que la propiedad identificada con el número XI en la manzana comprendida entre Colón, Venezuela, Balcarce y Belgrano. En el detalle de propietarios figura a nombre de la “familia Azcuénaga”, se encuentra asignada a “depósitos” y, escrito con otra tinta se lee: “La Aduana Vieja”. Una década después, en el plano editado por Krazenstein, la representación del predio es muy similar a la anterior.
Desde el punto de vista iconográfico, si bien la primera representación visual de la Aduana Vieja corresponde a finales del siglo XVIII y se encuentra en la “Vista de Buenos Aires desde el Río”, realizada por A. Brambila, en esta obra, por su naturaleza panorámica, no pueden apreciarse los detalles de la construcción, pero se reconoce claramente el entorno en la cual se ubica, una ribera caracterizada por una barranca de traza y desniveles irregulares. La presencia de la barranca que la limita por el noreste es claramente visible en la obra de E. Essex Vidal de 1818. El edificio se encuentra en un rellano (¿Natural o artificial?, difícil saberlo) a medio camino entre el nivel de la playa y el de la iglesia y convento de Santo Domingo, separándolo de la playa una empinada barranca cuya pendiente ha tenido que ser suavizada para el tránsito de las carretas pero que, a pesar de ello, todavía hace necesaria la ayuda de cuarteadores que, por un lado, ayuden a subir y, por el otro, impidan que el vehículo se precipite sobre los animales de tiro durante la bajada.
En la fotografía de autor y procedencia desconocidos que ha podido encontrarse en Internet pueden verse claramente tanto el frente de la Aduana Vieja, ya en el último tramo de su historia y pocos años antes de su demolición, como los dos edificios que ocupan la esquina de Belgrano y Balcarce, cuyos terrenos pueden identificarse en el Catastro Beare como propiedad de Josefa Peña (lindero) y Juan Leguizamón (la esquina de Belgrano y Balcarce). Existen más fotografías del lugar en diferentes momentos, pero, por razones de espacio, no se las incluye, ya que la presentada resume adecuadamente cuál era el estado de la casa a fines del siglo XIX.
El origen de la construcción, sus propietarios y sucesivos destinos
Diversos y reconocidos historiadores han atribuido la propiedad de la casa a don Domingo de Basavilbaso, entre ellos V. Nadal Mora, R. Lafuente Machain y G. Furlong. Sin embargo, a juzgar por la documentación que tuvo oportunidad de consultar Luqui Lagleyze (1979), la “Casa del Real Asiento de los Ingleses” fue edificada en 1705 por la Real Hacienda y en su origen estuvo destinada a alojamiento de los negros que eran traídos a Buenos Aires para su venta. Junto con el asiento ubicado en la que fuera quinta de don Agustín de Robles en el Retiro (construcción de enormes dimensiones para su época) y el asiento ubicado en Barracas, al pie de la barranca del Parque Lezama y en las proximidades del puerto (en esa época ubicado en el Riachuelo), el edificio de la Aduana Vieja es el tercero que habría estado dedicado en Buenos Aires a esos fines. A partir de 1754 cesa el convenio con los ingleses y, no sabemos si la casa continúa siendo ocupada con la misma finalidad, pero a manos de nuevos actores o queda desocupada. De acuerdo con Luqui Lagleyze (1979), quien se basa en el legajo de la sucesión de Vicente de Azcuénaga, el 20 de junio de 1772 adquieren la propiedad a la Real Audiencia los hermanos Juan Pedro y Agustín Casimiro de Aguirre. Los Aguirre la venden poco después, el 9 de junio de 1776, a don Vicente de Azcuénaga (1717-1787), quién el 28 de octubre de 1783 la alquila a la Aduana, que se instala en el lugar en enero de 1784, dando origen a la denominación posterior del edificio. No está claro que uso tuvo la casa entre el 1776 y el 1783. La propiedad permaneció en manos de la familia Azcuénaga hasta al menos la segunda mitad del siglo XIX. En Jumar (2001) puede verse que, de acuerdo con la documentación que se conserva en el Archivo General de la Nación, Domingo de Basavilbaso (1709-1775), poco tiempo después de llegar a Buenos Aires y al momento de contraer matrimonio (1730) carece de casa propia e incluso, del capital necesario para aportar sus arras matrimoniales en efectivo. Resultaría este solo hecho evidencia suficiente para demostrar que la Aduana Vieja no fue casa construida por Domingo de Basavilbaso si no fuera porque, además, al momento de construirse el edificio en 1705, don Domingo aún no había nacido.
La relación entre los Azcuénaga y los Basabilbaso que, a consideración del autor, es una de las razones que ha generado más confusión en las atribuciones de la propiedad, surge del casamiento (Buenos Aires, 1752) de Vicente de Azcuénaga con María Rosa Benedicta Basavilbaso Urtubia, hija de Domingo de Basavilbaso. Otro factor de confusión puede ser el hecho de que Manuel de Basavilbaso, hijo de Domingo y hermano de Rosa, heredó de su padre la Administración de Correos, pero la casa en la que funcionaba el correo no era la de la Real Aduana y habría estado localizada sobre la actual calle Perú, entre Alsina e Irigoyen, lindera con la Casa de Niños Expósitos. Curiosamente, en el ya mencionado catastro Beare realizado en 1860, esta propiedad figura a nombre de Miguel de Azcuénaga.
El tema del aljibe
Si bien la referencia a que en la Aduana Vieja se encontraba el primer aljibe de Buenos Aires se encuentra reproducida en numerosas publicaciones e incluida en una nota del diario Clarín del 29 de marzo de 1967 sin indicación de autor (lo que junto con otras notas periodísticas posteriores ha contribuido a difundir la idea), creemos que la primera mención al respecto figura en la obra de Concolorcorvo quien, en el “Lazarillo de Ciegos Caminantes”, afirma que: “Las aguas del río son turbias, pero reposadas en unos tinajones grandes de barro, que usan comúnmente, se clarifican y son excelentes, aunque se guarden por muchos días. La gente común y la que no tiene las precauciones necesarias bebe agua impura y de aquella que a la bajada del río se queda entre las peñas, en donde se lava toda la ropa de la ciudad y allí la cogen los negros, por evitar la molestia de internar a la corriente del río. Desde que vi repetidas veces una maniobra tan crasa, por la desidia de casi todos los aguadores, me causó tal fastidio que solo bebí desde entonces de la del aljibe que tiene en su casa don Domingo de Basavilbaso, con tales precauciones y aseo que puede competir con los mejores de Europa. Dicen que tiene otro igual la casa que fabrica para su vivienda el difunto don Manuel del Arco y acaso otros muchos vecinos solicitarán este aseo a costa de algún gasto considerable y cuidado de recoger las aguas en tiempo oportuno, con las demás precauciones que usa la casa de Basavilbaso”.
Si bien entre los especialistas se encuentra en discusión quién es el verdadero autor del libro detrás del pseudónimo Concolorcorvo, está claro que el relato, publicado en 1773, se ubicaría hacia el año 1771, época en la cual el edificio aún no había sido vendido y pertenecía a la Real Audiencia. De lo señalado se deduce que, si bien la casa de Basavilbaso tenía aljibe, no era su vivienda la casa donde funcionó la Real Aduana y, probablemente, se trata de la casa en que funcionaba el Correo, sita en la calle Perú, como se ha señalado.
Conclusiones
De lo expuesto puede concluirse que si bien existen algunas lagunas en cuanto al uso que la casa pudo haber tenido en ciertos períodos reducidos de su historia, no existen pruebas documentales que haya sido vivienda de los Azcuénaga ni de los Basavilbaso, siendo el primero propietario de la casa tras adquirirla a los Aguirre, pasando luego la propiedad de misma a sus herederos (los Azcuénaga-Basavilbaso) quienes nunca habitaron la propiedad, que fue deteriorándose con el paso del tiempo mientras duró su uso por parte de la Aduana y luego quedo semienterrada -y por ende inutilizable- durante las últimas décadas del siglo XIX hasta su demolición. Con respecto a que allí existió el primer aljibe de la ciudad, se ha demostrado que, de acuerdo con la información disponible al presente, este dato sería una extrapolación de un comentario publicado por un viajero con respecto a la presencia de un aljibe en casa de los Basavilbaso, pero estando claro que la Aduana Vieja nunca fue vivienda de estos, la propuesta carece de fundamento.
José Selles-Martínez
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Los lectores que deseen profundizar en el tema pueden acceder a las siguientes fuentes de información:
Jumar, F., 2001. Negocios en Red. Los Basavilbaso. Río de la Plata, mediados del siglo XVIII. VIII Jornadas Interescuelas/Departamento de Historia. Salta, Argentina. Disponible en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5251/pr.5251.pdf
Luqui Lagleyze, J. A. 1979. Los verdaderos propietarios de la aduana vieja. La casa del Asiento. Boletín del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Año 1 N° 1, pp. 63-69.
Schavelzon, D. 2002. Arquitectura para la esclavitud en Buenos Aires: una historia silenciada. Seminarios del Instituto de Arte Americano, 130, 73 págs.
Solans, C. O., 2022. Historia de la Aduana Argentina. Capítulo II. La Aduana de Buenos Aires. Página web del Sindicato Único del Personal Aduanero. Disponible en: https://www.historiadelaaduana.com.ar/capitulo_ii__la_aduana_de_buenos_aires.htm
Solans, C. y Monetta, J. 2011. La Aduana. Reseña y síntesis histórica. Página web del Sindicato Único del Personal Aduanero. Disponible en: https://supara.org.ar/aduana-argentina_e/Solans, C. y Monetta, J. 2014. La Aduana. Reseña y síntesis histórica. Página web del Sindicato Único del Personal Aduanero. Disponible en: https://www.historiadelaaduana.com.ar/la_aduana_argentina_-_imagenes_de_su_historia.htm


























