Un tal Mariano… Mores
Este 18 de febrero se cumplen 108 años del nacimiento (y casi 10 de su fallecimiento) de Mariano Alberto Martínez, más conocido popularmente como Mariano Mores.
Nació en nuestro país pero más precisamente en San Telmo, molde de grandes artistas. Mores no aprendió el tango solo en el conservatorio, sino escuchando el ritmo de nuestro barrio: de los pies sobre el adoquín y el tranvía que viajaba por Balcarce y Chile.
Fue compositor, pianista y director de orquesta y uno de los más influyentes de nuestra música ciudadana, el tango. Hablar de Mores no es simplemente recordar a un vecino ilustre, es escuchar el barrio convertido en una partitura y cómo un artista puede transformar el asfalto en música.
A los 7 años se mudó a Tres Arroyos en la Provincia de Buenos Aires y ahí comenzó a estudiar piano que su familia le compró especialmente.
| “Lo triste fue cuando al cabo de unos meses el profesor me mandó de vuelta a lo de mi tío diciendo que no quería robarles la plata, porque al chico no le gustaba la música. Y, la verdad, lo tenía cansado: me costaba la clave y quería jugar a la pelota con mis amigos, nada más. Nadie sabía cómo darle la noticia a mis padres, estaban tan ilusionados”. Mariano Mores. |
En 1927, la familia se mudó nuevamente a la ciudad de Buenos Aires, específicamente al barrio de Flores, luego de haber vendido el piano. Por una casualidad la hermana del almacenero de la esquina era maestra de piano. La vida de Mores también es un ejemplo de resiliencia:
| “Me asomé a la puerta y vi a una niña tocando aquello que yo no había podido aprender. Sonaba bellísimo. El almacenero me propuso aprender, porque la maestra era su hermana y como yo no tenía dinero para pagar, acordamos en secreto que me descontaría 100 gramos de cada compra hasta juntar los 5 pesos que costaba la clase. Nunca me cobraron. Aprendí como un loco. Me entusiasmé tanto que pasé el solfeo y al año me recibí de maestro. Tenía 10 años”. Mariano Mores. |
Su paso por la formación de la orquesta de Francisco Canaro fue el trampolín definitivo: allí, sus composiciones alcanzaron una escala global, transformando la estética del tango hacia una complejidad lírica inédita. Sin embargo, pese a esa sofisticación orquestal, Mores nunca perdió de vista lo esencial: el silbido de la calle. Construía sus melodías con la obsesión de que fueran tarareables, buscando que cada nota encontrara su eco en el alma y en la voz del pueblo.
Estos son algunos de los tangos más famosos donde Mores fue un arquitecto de la partitura, alcanzaron la cima al unirse con los poetas más grandes de su tiempo:
- «Uno»: Con letra de Enrique Santos Discépolo, es quizás el tango más filosófico de la historia. Cada vez que alguien busca «lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias».
- «Cafetín de Buenos Aires»: El homenaje definitivo al refugio del vecino, al lugar donde “en tu mezcla milagrosa» nos enseñó a pensar. También con letra del poeta Enrique Santos Discépolo.
- «Gricel»: Un drama romántico que convirtió una historia personal en un lamento universal. Con letra del poeta José María Contursi.
- “Adiós pampa mía”: Compuesta junto con Canaro y con letra de Ivo Pelay en 1945, también es uno de los tangos más difundidos de la historia.
En lo referente a la orquesta y lo sinfónico, su gran ambición fue romper las barreras de los géneros al crear una orquesta de dimensiones sinfónicas consagrada a la música popular. Sin embargo, este sueño debió enfrentar los prejuicios de una época donde comenzaba una línea divisoria inflexible entre lo “culto” y lo “popular”.
Pese a la resistencia elitista y a un mercado musical que comenzaba a dar la espalda al tango, Mores logró consolidar su proyecto de tango sinfónico durante la década del cuarenta y cincuenta. Tal fue la magnitud de su propuesta que la crítica internacional no tardó en bautizarlo como el «Gershwin argentino», equiparando su genio al de figuras de la talla de Cole Porter. Recibió múltiples premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, ratificado por los máximos honores académicos. En 1985 fue distinguido con el Premio Konex de Platino al mejor compositor de tango de la historia. Además, al llegar el nuevo milenio, el público le otorgó el reconocimiento definitivo: una votación popular en el año 2000 lo consagró como el «Mejor compositor de tango del siglo», mientras que su emblemático “Taquito militar” (un tema instrumental compuesto en 1952, primer disco grabado por Mariano Mores con orquesta propia) fue coronado como la milonga más importante de la centuria.
Mariano Mores se fue físicamente un 13 de abril de 2016 a la edad de 98 años, pero su piano se sigue escuchando bajo el empedrado de San Telmo, porque un barrio que se nutre de sus artistas es un barrio que nunca podrá ser silenciado. Su impacto fue tan profundo que hoy resulta imposible desligar su nombre de la identidad musical argentina, siendo recordado por generaciones de artistas que lo suceden día tras día.
Nicolás López























