Declaración de interés cultural y educativo

Libro: “Carlos Astrada y Rodolfo Kusch. Diálogos entre el ser y el estar siendo”

El 23 de julio ppdo. se realizó en la sede de nuestra comuna la entrega de la distinción por la Declaración de interés cultural y educativo comunal al libro “Carlos Astrada y Rodolfo Kusch. Diálogos entre el ser y el estar siendo” (Ciccus, 2025) escrito por el filósofo Fernando Polo.

El interés del libro se sustenta en la ontología, la rama de la filosofía que se ocupa del ser. En el siglo XX, esta rama de la filosofía se vio conmovida por la investigación del autor alemán Martín Heidegger, quien en su Ser y tiempo (1927) revolucionó el campo. Carlos Astrada fue discípulo de Heidegger en Alemania en la década de 1930, donde se trasladó para estudiar las últimas novedades de la filosofía. Al regresar, desarrolló una carrera académica encomiable: publicó investigaciones novedosas, ganó concursos de Cátedras -especialmente en Metafísica y Gnoseología-, fundó el Instituto de Filosofía de la UBA e inauguró una publicación que aún pervive: los Cuadernos de Filosofía. Asimismo, fue uno de los principales responsables del I Congreso Nacional de Filosofía de 1948, hito trascendente que reunió a figuras de todo el mundo en la provincia de Mendoza.

Una de las tesis principales del libro es que Kusch fue alumno de Astrada y lo tenía como referente. Sin embargo, su trayectoria fue distinta: desarrolló una carrera más alejada del mundo académico y viajó por todo el mundo andino -norte de Argentina, Bolivia y Perú- para recolectar experiencias e ideas que le sirvieran para la elaboración de su filosofía original.

En estos viajes descubrió que la diferencia particular del castellano entre ser y estar -ausente en la mayoría de las lenguas del mundo- es sintomática de dos experiencias de vida diversas: por un lado, la del ser más ligado al modo en el que el europeo habita el mundo; por el otro, el estar característico del mundo andino. Aun así, más allá de sus viajes norteños, Kusch nunca abandonó la porteñidad, a la que intentó retratar en sus libros “Indios, porteños y dioses” y “De la mala vida porteña”.

El primero de estos es el fruto de compaginar una serie de transmisiones radiofónicas que dictó en Radio Municipal de esta ciudad. Es por lo que el tango y el lunfardo son motivo de sus análisis filosóficos, el “bar de la esquina” un ambiente propicio para la reflexión y el barrio de la infancia un pasado idealizado al que siempre se aspira a volver. Kusch se ocupó afanosamente en demostrar que en el porteño se conjugan los dos modos de habitar el mundo: el del ser y el del estar.

Al respecto, Fernando Polo dijo en el evento de la Declaración:

“Por momentos, el porteño parece ambivalente. Vive en la ansiedad de correr por Avenida Corrientes para no llegar tarde a no se sabe dónde. Pero ese porteño, esa porteña, es la misma persona que después se sienta en la ventana de un bar como “Hipopótamo” o “El Federal” para “perder el tiempo” tomándose una birrita o un cafecito. Por momentos quiere ser para-progresar y por momentos quiere solo dejarse-estar. San Telmo sigue siendo refugio para los que de alguna manera queremos dejarnos-estar”.

Fernando Polo es oriundo de San Telmo. Su casa familiar aún se encuentra sobre la calle Perú al 1400. En San Telmo cumplimentó su escolaridad primaria y secundaria. Luego se licenció en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en donde adscribió a varias cátedras con investigaciones sobre el pensamiento argentino. En la Universidad de San Isidro (USI) obtuvo el Diplomado en Filosofía de la Liberación y en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) se recibió de Especialista en Pensamiento Nacional y Latinoamericano del siglo XX. Publica asiduamente en la revista digital Contrafilo.[1] Nunca abandonó su barrio de origen, en donde pasó largas noches en los bares alrededor de la Plaza Dorrego. Como parte de su identificación con el barrio, contribuyó a la reorganización de la Cooperadora del Centro de Salud de San Telmo. Gestiona el centro cultural “Casco Histórico. Comunidad Cultural” para contribuir con los músicos y artistas del barrio.

En un mundo que nos abstrae del entorno cercano para instalarnos en el ambiente digital de las redes sociales, en donde no hay referencias culturales locales, la apuesta de Fernando Polo por filósofos argentinos consiste en pensarnos desde nuestro lugar. San Telmo es un ambiente propicio para esta tarea, no solo por sus bares bohemios y su cultura letrada, también porque es un barrio que a pesar de su cosmopolitismo no deja de ser de sus vecinos y vecinas históricos.


 

El libro se consigue en las principales librerías del barrio o en Adolfo Alsina 685.

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